Miércoles, 08 de Febrero de 2012

Clásica y Ópera | Obras Maestras

Sinfonía Nº 4 de Franz Schubert

Sinfonía Nº 4 de Franz Schubert

La Sinfonía Trágica fue iniciada a principios de abril y terminada el 27 de ese mes de 1816. Quizás haya sido interpretada poco después por la orquesta de aficionados en la que Schubert tocaba la viola. La primera presentación profesional fue dirigida por A. F. Riccius en Leipzig, el 19 de noviembre de 1849. Todas las sinfonías de Schubert anteriores a la Inconclusa fueron obra de un hombre que apenas había salido de la adolescencia. Schubert tenía una extraordinaria capacidad y un talento maravilloso, de manera que pudo componer una increíble cantidad de música.







Pero debemos recordar que el grueso de sus creaciones musicales fueron escritas por un joven y que ninguna de ellas fue compuesta por un hombre maduro: Schubert falleció a la edad de 31 años.

Por lo tanto, no deberíamos sorprendernos de encontrar una sinfonía denominada la Trágica que no explora realmente las profundidades del espíritu humano. Ni debería sorprendernos escuchar algo más que meros atisbos de Beethoven en esta música, así como en la siguiente sinfonía son fuertes las influencias de Mozart y Haydn. A medida que el adolescente Schubert estudiaba las obras de los compositores que más respetaba, asimilaba sus técnicas y estilos. Su propio don lírico también es evidente a lo largo de toda la Cuarta Sinfonía, pero no fue sino hasta sus últimas obras que logró liberarse de la influencia a veces dictatorial de Beethoven.

Schubert vivió en la misma ciudad que el compositor cuyo genio admiraba tímidamente y desde lejos. Nunca conoció a Beethoven, pero sí a su música. "¿Quién puede hacer algo después de Beethoven?", se preguntaba Schubert con aparente desesperación. Los dos compositores eran muy diferentes. Beethoven provenía directamente de la tradición clásica de Mozart y de Haydn y por eso su música está siempre construida ajustadamente. Pero Schubert era lo opuesto.

Su musa lírica nunca dominó por completo la forma clásica, pero sin embargo su música canta con emociones tan auténticas como lo hace la de Beethoven. La intensidad pletórica de la música de Beethoven tenía el freno de las restricciones impuestas por las formas clásicas, pero las emociones de Schubert brotaban naturalmente y la lucha era ajena a su estética.

En el momento en el que escribió la Sinfonía en Do menor, Schubert se sentía atraído por las piezas más emotivas de Beethoven. La Cuarta Sinfonía está en deuda con las obras de Beethoven en la misma tonalidad: el Tercer Concierto para Piano, el Cuarto Cuarteto para Cuerdas, la Obertura Coriolano y la Quinta Sinfonía.

La audaz apertura -un sostenido Do tocado por toda la orquesta- sugiere a Beethoven (la Obertura de Coriolano comienza del mismo modo), como lo hace el comienzo del allegro posterior. Las notas repetidas que aparecen en muchos pasajes suenan primero como una intensificación beethoveniana, pero luego Schubert, que disfruta por completo de este sonido particular, se demora en ellas y regresa a ellas una y otra vez. De manera que pierden parte de su intensidad y adquieren en cambio una gracia que es exclusivamente schubertiana.

La Cuarta Sinfonía es más encantadora en los momentos en que se parece menos a Beethoven, como sucede, por ejemplo, en el bellamente lírico movimiento lento. La forma aquí es la simple alternancia de dos ideas muy diferentes (la segunda, de paso, es una transformación del tema principal del primer movimiento). Cuando no trata de lograr una complejidad comparable a la de Beethoven, Schubert compone un movimiento de una inmediatez y un encanto que son, a su modo, incluso dramáticos: es de observar la transición al segundo tema y el repentino surgimiento de tresillos en la coda.

El tercer movimiento regresa al mundo de Beethoven. Su intenso cromatismo es desusado en Schubert, como lo son las complejidades de métrica. La manera en la que fuerza una melodía de 2/4 en compases de 3/4 iniciando en el tercero en lugar del cuarto tiempo, es típica en Beethoven pero rara en Schubert. El acompañamiento nos recuerda sutilmente que 3/4 es el compás adecuado para un minué (realmente, el tiempo rápido hace que este movimiento sea más parecido a un scherzo, a pesar de la indicación menuetto, otro rasgo al estilo de Beethoven).

Moldear el final en Do menor en lugar de Do mayor, pero cambiando a mayor en la coda, es una idea totalmente beethoveniana. Cuando Beethoven hace algo similar, el modo mayor llega como catarsis, como una resolución ganada a través de una batalla, en tanto que para Schubert es simplemente un contraste. Si Beethoven hubiera escrito esta sinfonía, sin duda hubiera hecho que los cuatro movimientos avanzaran hacia el logro del Do mayor como un objetivo. Schubert es más pausado en su modo de encararlo: le gusta que su música pase del Do menor al Do mayor, y así la hace desplazarse tanto en el primero como en el último movimiento. No le preocupa el efecto de la resolución del primer movimiento sobre el final: algo que merece ser escuchado una vez, también merece ser escuchado dos veces. El final tiene claros gestos que se vuelcan hacia Beethoven en sus temas, pero su desarrollo y sus modulaciones hacen que el movimiento en última instancia sea Schubert puro. A pesar de su inquieto comienzo, adquiere tan buen humor hacia el final que podríamos preguntarnos por qué Schubert eligió poner el nombre de Trágica a esta sinfonía.
 
Más Notas
Don Juan de Richard Strauss
Rapsodia en Blue de George Gershwin
Obertura de Sueño de una Noche de Verano de Félix Mendelssohn
Concierto Nº 20 para Piano de Wolfgang A. Mozart
Sinfonía N° 6 de Ludvig van Beethoven

Ver Historial




Breves

  • 10 de febrero de 1881: estreno en París de "Los Cuentos de Hoffmann" de Jacques Offenbach. La ópera es una adaptación de Jules Barbier y Michel Carré de varios cuentos del escritor Ernst T.A. Hoffmann. El primero tiene lugar con una muñeca mecánica, el segundo con la víctima del conjuro de un mago, y la tercera con una enferma moribunda. La historia comienza con un prólogo ambientado en una taberna.

  • 06 de febrero de 1903: nace Claudio Arrau, pianista chileno. Su nombre evoca una trayectoria musical casi infinita. No sólo porque siguió tocando hasta el día de su muerte sino porque su vida artística pareciera haber arrancado en algún punto de la segunda mitad del siglo XIX, como heredero directo de la tradición lisztiana.

  • 05 de febrero de 1887: se estrena "Otello", de Giuseppe Verdi. El mundo había pensado que "Aída" era el punto culminante pero también el punto final de la trayectoria creadora de Verdi. Pero "Otello" demostró que ambas cosas no eran ciertas. La Scala de Milán estrenó la obra y la velada se convirtió en un clamoroso homenaje al maestro de 74 años.

  • 01 de febrero de 1896: en el Teatro Regio de Turín se estrena "La Boheme" de Giaccomo Puccini. En la representación de la obra de Puccini dirigió la orquesta un joven que lo hizo de manera brillante. Fue leal al compositor hasta después de la muerte y 30 años después de La bohéme dirigió también el sensacional estreno de Turandot: era Arturo Toscanini.

  • 27 de enero de 1901: muere en Milán, Giuseppe Verdi. Compositor italiano dedicado en forma casi exclusiva a la ópera, género para el que compuso 26 obras. Su vida acompaña su obra: puede dividirse en tres períodos. El primero nace en sus comienzos y llega hasta el estreno de Il Trovatore y La Traviata en 1853. El segundo período concluye en 1871 con la composición de Aida. Tras una pausa de más de 15 años, compuso las obras de su último período: la ópera trágica Otello y la bufa Falstaff.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Noche en el Monte Calvo

    Modest Mussorgsky

  • Sinfonía Nº 9 "Coral"

    Ludvig van Beethoven

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    N° 8 - 24 de octubre de 2010

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 13 - 28 de noviembre de 2010

  • Cortigiani vil razza dannata

    Leo Nucci (Rigoletto)

  • Celeste Aida

    Luciano Pavarotti (Radamés)

  • Concierto para piano Op. 54

    Robert Schumann

  • Música para cuerdas, perc. y celesta

    Béla Bartók

Intérpretes

Músicos

Néstor Marconi

Néstor Marconi

Bandoneonista, arreglador y compositor. Representante genuino de la horneada de grandes músicos de los años 70, Néstor Marconi es reconocido por su alarde técnico en la ejecución del bandoneón. Su digitación, velocidad y sincronización, son virtudes aceptadas hasta por sus críticos, que a tanto virtuosismo le contraponen una ausencia de sentimientos, una suerte de frialdad emocional. Es además, un notable orquestador. Actualmente, además de su actividad solista integra el Nuevo Quinteto Real del maestro Horacio Salgán y es uno de los directores de la Orquesta de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto".

Orquestas

Orquesta Típica Victor

Orquesta Típica Victor

Cuando a los directivos del sello discográfico se les ocurrió la formación de una orquesta que representara a la empresa, recurrieron a un pianista de formación clásica, que aún no había incursionado en el tango: Adolfo Carabelli. Este gran artista estudió con los mejores maestros de su época y a los quince años ya daba conciertos en salas de la ciudad de Buenos Aires.

Músicos

Juan Carlos Cobián

Juan Carlos Cobián

Corrían los años finales de la década de 1910 y el tango luchaba por liberarse del ingenuo primitivismo musical de sus orígenes, internándose en formas orquestales más complejas. Evolucionaba también el papel del piano, hasta entonces reducido a la simple marcación del ritmo. Comenzaba a delinearse una tendencia estilísticamente depurada y novedosa, el llamado por algunos estudiosos «tango romanza», entre cuyos precursores se destaca la figura de Juan Carlos Cobián.

Buenos Aires, 11 de dic.

Día Nacional del Tango en Argentina

Fue el músico Ben Molar el que diseñó la idea para que el 11 de diciembre se celebre el Día Nacional del Tango, en conmemoración de las fechas del nacimiento de los creadores de dos vertientes de la música popular: La Voz, Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representantiva del tango, y La Música, Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.

Nueva York, 03 de nov.

Diego El Cigala busca conquistar Nueva York con su nueva propuesta musical

El cantaor español Diego El Cigala, que llegó hoy a Nueva York con su espectáculo "Cigala & Tango", aseguró a Efe que le hace "mucha ilusión" presentarse en una ciudad "donde se cuece tanta música" y a la que quiere conquistar con su nuevo proyecto musical. El concierto, en el teatro Town Hall, marca su regreso a la ciudad, donde debutó hace seis años, a la que considera "fascinante" y a donde llega como parte de su primera gira de conciertos en Estados Unidos, tras exitosas presentaciones en varias ciudades como Miami (Florida), en un año que considera como el mejor de su carrera.

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