Domingo, 20 de Mayo de 2012

Clásica y Ópera | Ballet

Los ballets exóticos de Marius Petipa

Los ballets exóticos de Marius Petipa

Una inventiva inagotable, un olfato aguzado, un diplomático oportunismo. Fueron estos aspectos de su personalidad los que, en buena medida, aseguraron a Marius Petipa una larga y fortunada carrera al servicio de los Teatros Imperiales Rusos. De los muchos ballets que aportó al Teatro Mariynski de San Petersburgo y, en menor grado, al Bolshoi de Moscú, sobreviven sólo algunos pocos títulos...







Porque si bien no sería justo desestimar su talento o su formidable capacidad de trabajo, es inevitable pensar que estas cualidades, por sí solas, no habrían bastado para la pesada tarea de manejarse con un aparato tan enorme y complejo durante un tiempo tan prolongado. Ni para anticiparse o amoldarse, según el caso, a las tendencias en boga, y mucho menos aún para lidiar con las demandas caprichosas de las sucesivas y numerosas primeras bailarinas que le tocaron en suerte, una de las cuales fue su propia esposa.

De los muchos ballets que aportó al Teatro Mariynski de San Petersburgo y, en menor grado, al Bolshoi de Moscú, sobreviven sólo algunos pocos títulos. Pero a partir de ellos, de los rastros que han quedado de muchos otros y de los testimonios escritos, es posible inferir aquellos elementos claves de Petipa como creador: una pródiga imaginación dancística anudada, con mucha frecuencia, a un indudable sometimiento a los dictados del gusto de su época, ya fuera el gusto del público o el de sus superiores jerárquicos.

Los cuarenta y seis ballets originales que creó en Rusia provienen de distintas fuentes: cuentos de hadas, leyendas de la antigüedad griega o romana, episodios históricos, fantasías de diferente tipo, danzas nacionales de un distintos países. Esta diversidad temática no se corresponde, sin embargo, con una diversidad en el tratamiento formal. Hay ciertos rasgos constantes en Petipa, muy fáciles de reconocer aún para un espectador no avisado: el carácter multitudinario de sus obras, en el sentido de la utilización de un gran número de ejecutantes –divididos en rigurosos estratos jerárquicos– y la profusa utilización de divertissements, variaciones puramente dancísticas que se intercalan en la trama sin tener una vinculación precisa con ella.

Otro rasgo apreciable en Petipa es el gusto por los ingredientes exóticos, por los temas de procedencias remotas en el tiempo o en el espacio y hacia los que los espectadores petersburgueses, durante una época, se sentían especialmente inclinados. Esta predilección, sin embargo, no estaba acompañada por una exigencia de fidelidad respecto de la historia, los trajes, los peinados, las músicas o la atmósfera del tópico en cuestión. Acción (de danza, no necesariamente dramática), colorido, primeras figuras muy brillantes y numerosos bailarines en el escenario parecen haber sido los imperativos a los que el coreógrafo marsellés supo responder con habilidad.

Que una princesa egipcia de tal dinastía usara el mismo tipo de traje que la hija de un rajá o que una vivaz andaluza vale decir, el consabido tutú y las zapatillas de punta, con algún detalle agregado poco importaba. El "color local" se reservaba, en todo caso, para los personajes secundarios, y a otra cosa. Por lo demás, muchas de estas obras surgían de cuestiones que estaban, en cierto modo, a la orden del día y esa especie de aprovechamiento de lo que la realidad le ofrecía no parecía demasiado compatible con el rigor documental.

Así La bayadera, de 1877, fue inspirada a Petipa el viaje alrededor del mundo del príncipe de Gales y su estancia en la India. Roxane (1878) giraba en torno de un conflicto étnico en los territorios eslavos del sur (un tema de tanta vigencia en aquel momento como podría serlo ahora). El pretexto de La hija de las nieves (1879) era una expedición al Polo Norte, adonde por aquella época había llegado la expedición de Nordenskjold. Zoraya (1881) transcurría en la España medieval y respondía a la fascinación de sus contemporáneos por todo lo ibérico.

Hasta 1862, Petipa había sido primer bailarín y asistente de otros coreógrafos (sus compatriotas Saint Léon y Jules Perrot); también había creado algunas obras propias. Pero ese año dio un paso muy significativo en su carrera: en apenas seis semanas completó por en su carrera: en apenas seis semanas completó la elaboración de La hija del faraón, una obra una superproducción en realidad, para aplicar conceptos actuales que no sólo fue enormemente exitosa sino que estableció también aquellos elementos de espectacularidad y exotismo sui generis a los que recurriría luego con mucha frecuencia.

La hija del faraón estaba inspirada en un libro de Théophile Gautier, La novela de la momia, y en el libreto trabajaron Vernoy de Saint Georges y el propio Petipa. A lo largo de sus cinco actos el coreógrafo ubicó una gran cantidad de variaciones para el cuerpo de baile y los solistas y un grand pas para la primera bailarina, cuyo tutú estaba adornado con una flor de loto. Pero además introdujo un simún en el prólogo, procesiones, camellos, monos, una fuente de agua centelleante y un final apoteótico que sucedía en tres niveles y que mostraba al elenco completo de antiguos dioses. En realidad, el único detalle más o menos auténtico era la escenografía diseñada por Roller, el decorador oficial, que proyectó una espaciosa sala de altas columnas ornamentada con jeroglíficos reproducidos muy detalladamente.

El público recibió con enorme entusiasmo esta obra, que se representó una y otra vez a lo largo de varias temporadas. La música, que había sido compuesta especialmente por Cesare Pugni (y que no pretendía revestirse de ningún carácter egipcio), llegó a ser tan popular que sus livianas melodías fueron utilizadas durante mucho tiempo para cuadrillas y otros tipos de bailes de salón.

Gracias al éxito de La hija del faraón, el director general de los Teatros Imperiales sugirió a Petipa –que estaba comenzando a imponerse sobre su ahora rival Saint Léon– que creara un ballet en la misma línea.

El coreógrafo eligió un episodio de la vida de Candaules, antiguo rey de Lidia. El estreno ocurrió en Moscú, en 1868, y tuvo también un recibimiento clamoroso, ayudado por un contingente de balletómanos, admiradores de Petipa, que habían viajado especialmente desde San Petersburgo.

Por lo demás, en El rey Candaules Petipa continuó desarrollando la fórmula probada en La hija del faraón. Una escena, por ejemplo, reunía a dos ninfas, tres gracias, una bayadera, un negro, ocho mulatos, dieciséis bailarinas con sombrillas, treinta y dos pequeños estudiantes de la Escuela Imperial vestidos como esclavos y dieciocho varones con trajes lidios. Todos ellos se movían con pasos del vocabulario del ballet académico, a los que Petipa había agregado un leve toque oriental.

Casi diez años después, La bayadera, con sus ingredientes seudohindúes y escenas tan espectaculares como la del derrumbe del templo en el último acto, representó una suerte de culminación de esta vertiente.

Hoy integra ese puñado de ballets de Marius Petipa que continúa gozando de las preferencias del público y que impone a los repositores la difícil tarea de conservar el perfume original y sublimar a la vez aquellos elementos que hoy se verían irremisiblemente envejecidos.

Más Notas
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Breves

  • 17 de mayo de 1050: muere Guido d'Arezzo, teórico musical italiano. Perfeccionó la escritura musical al adoptar las líneas horizontales paralelas para marcar las alturas del sonido e ideó un método para enseñar las notas mediante la señalización de diferentes falanges de los dedos de la mano (solmisación).

  • 15 de mayo de 1567: nace en Cremona, Claudio Monteverdi. Compositor italiano que revolucionó el mundo de la música aplicando medios tradicionales a nuevos fines. Considerado uno de los padres del género operístico, Monteverdi se destacó en el uso de las emociones humanas en música. Hacia el año 1600 su reputación estaba confirmada pero comenzaron a aparecer críticas a su estilo que subordinó la música al servicio de las palabras.

  • 11 de mayo de 1894: nace Martha Graham, coreógrafa y bailarina estadounidense. Rompió con las rígidas convenciones de la danza del siglo XIX, creando su propia técnica: violentas contracciones pélvicas y trabajo abrupto a nivel del suelo, que encantaron al mundo.

  • 07 de mayo de 1824: Michael Umlauf dirige el estreno en Viena la Novena Sinfonía de Beethoven. Esa noche, el compositor no podía oír la música debido a su sordera pero siguió la ejecución a travez de una copia de la partitura, imaginando los sonidos que todos escuchaban.

  • 01 de mayo de 1904: muere Antonín Dvorak. Considerado el más importante de los compositores checos, de inspiración nacionalista y espíritu de sinfonista. Su música se caracteriza por la emotividad directa, espontánea y un dominio excepcional del lenguaje sinfónico. En la historia de la música, Dvorak se sitúa en el origen de la fama internacional de la música checa junto con Smetana.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Antonio Vivaldi

    Biografía

  • Mon Coeur S'Ouvre A Ta Voix

    María Callas (Dalila)

  • Muerte del ángel

    Astor Piazzolla

  • Che gelida manina

    Rolando Villazón (Rodolfo)

  • Porgy and Bess

    George Gershwin

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 7

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 2

  • Cuadros de una exposición

    Modest Mussorgsky

Intérpretes

Músicos

Agustín Bardi

Agustín Bardi

Hacia 1908 y en algunos cafetines de camareras de La Boca emplazados frente al Riachuelo, "El bar de la taquera" y el "Café del Griego", debutaba Agustín Bardi integrando, como violinista, un trío con Ravina y Benigno, y más tarde un cuarteto con el Tano Genaro Espósito. Al poco tiempo pasó al café "La Marina" donde interpretó públicamente el piano por primera vez. En 1911 actuó en "El Estribo" y ese mismo año compuso su primer tango: Vicentito, dedicado al bandoneonista Vicente Greco.

Voces

Héctor Mauré

Héctor Mauré

Su más importante investigador, Eduardo Visconti, define así su estilo y su voz: "Su línea interpretativa era dramática y al mismo tiempo melódica. Una voz particular, de registro barítono atenorado, agradable timbre y clara dicción, voz potente, melodiosa y afinada, de corte gardeliano". Héctor Mauré dejó 293 grabaciones para los sellos Víctor, Orfeo, Columbia y Music Hall. Como autor y compositor registró en SADAIC 26 temas, uno de ellos, el tango "Oro y diamantes", fue grabado por Juan D'Arienzo.

Músicos

Aníbal Troilo

Aníbal Troilo

En estilo diferente pero en proyección semejante a la de Carlos Gardel, ha sido la figura más representativa del tango en la integral estimación de sus valores artísticos y humanos. Su obra involucró a la vez una latitud enteramente original de arte cuyas distintas dimensiones le han distinguido en conjunto, entre los mayores talentos musicales surgidos en el río de la Plata. Se combinaron en su personalidad de director, acaso de la más armoniosa manera que conoce el tango, las dotes del caudillo, las aptitudes del concertador y la naturaleza del estilista genuino.



Buenos Aires, 11 de dic.

Día Nacional del Tango en Argentina

Fue el músico Ben Molar el que diseñó la idea para que el 11 de diciembre se celebre el Día Nacional del Tango, en conmemoración de las fechas del nacimiento de los creadores de dos vertientes de la música popular: La Voz, Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representantiva del tango, y La Música, Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.

Nueva York, 03 de nov.

Diego El Cigala busca conquistar Nueva York con su nueva propuesta musical

El cantaor español Diego El Cigala, que llegó hoy a Nueva York con su espectáculo "Cigala & Tango", aseguró a Efe que le hace "mucha ilusión" presentarse en una ciudad "donde se cuece tanta música" y a la que quiere conquistar con su nuevo proyecto musical. El concierto, en el teatro Town Hall, marca su regreso a la ciudad, donde debutó hace seis años, a la que considera "fascinante" y a donde llega como parte de su primera gira de conciertos en Estados Unidos, tras exitosas presentaciones en varias ciudades como Miami (Florida), en un año que considera como el mejor de su carrera.

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