La bella durmiente fue estrenada por el Ballet Mariinsky de San Petersbsugo el 16 de enero de 1890. Su éxito fue tan colosal que cuando la gente se cruzaba por la calle durante los días subsiguientes, en vez de decirse “buenos días”, se preguntaba: “¿ha visto ya La bella durmiente?”.
Parece imposible reconstruir hoy aquel ballet que aplaudieron los petersburgueses en 1890, a tal punto han cambiado las posibilidades técnicas de los bailarines, el concepto de espectáculo y los gustos del público. Sin embargo, todo lo que se sabe acerca de las condiciones artísticas, sociales y políticas en las que fue creado permiten, cuanto menos, imaginarlo aproximadamente en su manifestación original.
La idea inicial surgió de Ivan Vsevolojsky, entonces director general de los Teatros Imperiales; había asumido ese cargo diez años antes, después de abandonar una carrera diplomática. Vsevolojsky era un hombre de formación universitaria, escritor, coleccionista de objetos de porcelana y prolífico diseñador de vestuarios para teatro. Sus gustos estéticos coincidían perfectamente con las tendencias del momento: los espectáculos de ballet, desde su punto de vista, debían revestirse de una gran elegancia externa y un poderoso atractivo visual, esto antes que ninguna otra cosa. Francófilo apasionado, Vsevolojsky era un entusiasta de las féeries, el más reciente entretenimiento parisino. De las numerosas extravaganzas de aquel período la que suele citarse incluso hoy es el ballet Excelsior, del italiano de Luigi Manzotti, que mostraba, con muchos efectos espectaculares pero poca danza, los progresos de la civilización tales como la invención de la telegrafía, la electricidad, el barco a vapor y la construcción del canal de Suez.
Marius Petipa consideraba que las féeries alejaban al público de los ballets serios y una vez le confió al danés Bournonville que él, personalmente, aborrecía las nuevas vulgaridades, pero que estaba obligado a satisfacer el gusto corrompido del público y obedecer las órdenes de sus superiores. Pero aunque por estas circunstancias debió producir un número considerable de ballets-féeries, muchas veces pudo usar aquellas novedades con discreción, transformando lo que tomaba prestado de otras fuentes en algo artísticamente personal.
Al elegir el cuento de Charles Perrault, Vsevolojsky intentó producir una féerie más (pensemos que destinó la fabulosa suma de cincuenta mil rublos sólo para el vestuario). Sería un espectáculo en el estilo del reinado de Luis XIV, con el que a la vez podía homenajear al poder zarista en un paralelo suficientemente obvio. Si bien no tenía en mente nada demasiado fuera de lo común, encargó la partitura del nuevo ballet a Chaikovski, pidiéndole una serie de melodías a la manera de Lully, Bach y Rameau y una cuadrilla para personajes tomados de otrs cuentos de Perrault. Sólo con este pedido Vsevolojsky introdujo sin saberlo un cambio fundamental en lo que hasta aquel momento había sido la música para ballet. Chaikovski encaró su trabajo con entusiasmo y aunque pareció seguir fielmente los pedidos del director y las detalladas instrucciones de Petipa, en realidad creó una obra con valores propios y una entidad musical de una dimensión hasta entonces desconocida en el ballet.
“La bella durmiente es un diamante puro”, dijo una vez el coreógrafo soviético Fiodor Lopukov, gran entendido en el repertorio de Petipa. Una adecuada analogía, sin duda: este ballet parece reunir el refinamiento, la agudeza y el brillo de un diamante tallado.
Otras versiones de La bella durmiente
Son incontables las versiones de La bella durmiente que compañías de ballet de todo el mundo dieron a conocer en los últimos ciento y pocos años. En la imposibilidad de nombrarlos a todos, vale la pena detenerse en una de estas versiones, especialmente significativa: la que los legendarios Ballets Russes de Serguei Diaghilev estrenaron en Londres en 1921. Fue la primera vez que este ballet se mostró fuera de Rusia de una manera completa, y la decisión de Diaghilev de montar este ballet en el marco de una compañía definida por su modernismo, representó un homenaje emotivo al genio del viejo maestro Petipa. Como dato curioso, cabe decir que el personaje de la maléfica hada Carabosse fue encarnado por Carlotta Brianza, la princesa Aurora del estreno de 1890. El espectáculo tuvo un gran éxito artístico pero representó un rotundo fracaso económico por la extraordinaria inversión monetaria que había precisado, lo que dejó a Diaghilev al borde de la bancarrota.

17 de mayo de 1050: muere Guido d'Arezzo, teórico musical italiano. Perfeccionó la escritura musical al adoptar las líneas horizontales paralelas para marcar las alturas del sonido e ideó un método para enseñar las notas mediante la señalización de diferentes falanges de los dedos de la mano (solmisación).
15 de mayo de 1567: nace en Cremona, Claudio Monteverdi. Compositor italiano que revolucionó el mundo de la música aplicando medios tradicionales a nuevos fines. Considerado uno de los padres del género operístico, Monteverdi se destacó en el uso de las emociones humanas en música. Hacia el año 1600 su reputación estaba confirmada pero comenzaron a aparecer críticas a su estilo que subordinó la música al servicio de las palabras.
11 de mayo de 1894: nace Martha Graham, coreógrafa y bailarina estadounidense. Rompió con las rígidas convenciones de la danza del siglo XIX, creando su propia técnica: violentas contracciones pélvicas y trabajo abrupto a nivel del suelo, que encantaron al mundo.
07 de mayo de 1824: Michael Umlauf dirige el estreno en Viena la Novena Sinfonía de Beethoven. Esa noche, el compositor no podía oír la música debido a su sordera pero siguió la ejecución a travez de una copia de la partitura, imaginando los sonidos que todos escuchaban.
01 de mayo de 1904: muere Antonín Dvorak. Considerado el más importante de los compositores checos, de inspiración nacionalista y espíritu de sinfonista. Su música se caracteriza por la emotividad directa, espontánea y un dominio excepcional del lenguaje sinfónico. En la historia de la música, Dvorak se sitúa en el origen de la fama internacional de la música checa junto con Smetana.

Daniel Barenboim
"Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"
George Gershwin
"Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"
Gustav Mahler
"Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"
Franz Schubert
"Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"
Bedrich Smetana
"Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"
Orquesta y Coro de la Scala de Milán - Lorin Maazel
Wolfgang A. Mozart
Ciclo 2011 - Programa N° 19
Ciclo 2011 - Programa N° 7
Joan Sutherland (Norma)
Anton Bruckner
Maurice Ravel
Piotr Illych Chaikovski
Su identificación con la música y la poesía de Buenos Aires es tan extensa, que resulta imposible resumirla en el espacio destinado habitualmente a estas semblanzas. Sin embargo, la claridad expresiva y la modestia de Oscar Ferrari, allanan el camino que es necesario recorrer para acercar su figura y su pensamiento al público, ávido de conocer detalles de quienes se han ganado un hondo prestigio dentro del universo del tango. Cantó en las orquestas de Juan Caló, Alfredo Gobbi, Edgardo Donato, Astor Piazzolla y José Basso.
La resurrección del cuarenta, la nostalgia de una época de cantores insuperables y la alegría de recuperar el recuerdo de aquellos tiempos del tango invicto, todo eso fue Luis Cardei. Escuchar su voz, profunda y pequeña, nos transporta al Buenos Aires de los patios con glicinas, del chirrido del viejo tranvía, de la bohemia del “trocen”, de las revistas del Maipo y El Nacional, de los primeros boletos en el hipódromo y de tantas otras cosas. Un pedacito de cantor, una enormidad de ser humano. Fue un cantor intimista, de fraseo porteño y delicado que generaba un clima emotivo con su media voz que se va quebrando lentamente, como si se fuera apagando.
En el año 1989 Roberto Álvarez (1° bandoneón de la orquesta de Osvaldo Pugliese) forma junto a otros músicos la Orquesta Color Tango. El debut de la agrupación se produce en Holanda, con una gira de 26 conciertos. Esta es la cronología de vida de una de las orquestas más importantes de la actualidad, por su calidad interpretativa y por su difusión de la música ciudadana..
Fue el músico Ben Molar el que diseñó la idea para que el 11 de diciembre se celebre el Día Nacional del Tango, en conmemoración de las fechas del nacimiento de los creadores de dos vertientes de la música popular: La Voz, Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representantiva del tango, y La Música, Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.
El cantaor español Diego El Cigala, que llegó hoy a Nueva York con su espectáculo "Cigala & Tango", aseguró a Efe que le hace "mucha ilusión" presentarse en una ciudad "donde se cuece tanta música" y a la que quiere conquistar con su nuevo proyecto musical. El concierto, en el teatro Town Hall, marca su regreso a la ciudad, donde debutó hace seis años, a la que considera "fascinante" y a donde llega como parte de su primera gira de conciertos en Estados Unidos, tras exitosas presentaciones en varias ciudades como Miami (Florida), en un año que considera como el mejor de su carrera.